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miércoles, 28 de noviembre de 2012

El "Antiguo Régimen".


Al día de hoy, empieza a ser corriente hablar de "austericidio" para referirse a la política económica suicida que ha impuesto la derecha alemana al conjunto de la UE, ante el asombro y la protesta de las demás potencias económicas mundiales, y en contra de los datos que arrojan año tras año los informes de los Estados e instituciones nacionales e internacionales. Bárbara Tuchman definía cuatro formas de mal gobierno: la tiranía u opresión; el exceso de ambición; la incompetencia o decadencia, y, por último, la insensatez o perversidad. Son cuatro formas de sinrazón a través de las cuales los gobiernos de multitud de estados, a lo largo de los milenios de la Historia, han llevado a las naciones a buscar su propia ruina o, incluso, la destrucción del propio Estado, gobernando en contra de sus conciudadanos -incluso cuando han sido electores de esos mismos gobiernos. No hace falta insistir en que estas cuatro modalidades pueden combinarse de distintas formas,
Para definir como "insensatez o perversidad" la acción de los gobiernos, Tuchman exige que se cumplan tres condiciones: que sea la política ejercida por un grupo, más allá de cualquier individualidad; que dicha política sea percibida como contraproducente por sus mismos coetáneos; y, por último, que otro modo de gobernar fuera posible. Si unimos al cumplimiento de estos requisitos de la insensatez, la modalidad anterior -la incompetencia-, tal vez logremos la radiografía del gobierno actual de la UE, y del de nuestro propio país,
Este mes de noviembre, hemos celebrado el primer año de gobierno "mariano", con la entrada en vigor del último gran decretazo, que refrenda el estilo autoritario de la derecha española. Me refiero al pago de tasas para el acceso y uso de la Justicia, por parte de los ciudadanos -que no del propio Estado, que es el más litigante de todos los usuarios-, y que termina con el acceso gratuito a la justicia para aquellos.
Como estos aniversarios son siempre momento de hacer balance, podemos decir que la derecha española puede estar contenta y satisfecha con lo logrado en tan solo un año. Porque la re-configuración del Estado que está llevando a cabo, avanza velozmente en todos lo campos a golpe de decreto-ley, sin necesidad de pactos -para eso disfruta de su mayoría absoluta-, ni acuerdos, ni conversaciones con ninguna otra fuerza política, u organización o colectivo social. Ellos solamente negocian con aquellos de los que reciben las directrices económicas: la deutche-troica. Y eso se limita a una cuestión de formas, ya que el ideario político y económico es compartido.
Y digo que es una fecha señalada, porque el encarecimiento súbito y disparatado del acceso a la Justicia -que la hará directamente inaccesible para un gran número de ciudadanos-, era la última pieza necesaria para terminar con el estado social y de derecho, sin necesidad de modificar la Constitución, y comenzar ya, en su globalidad, a construir el estado neoliberal que exigen los Mercados -el capitalismo financiero-, como condición de viabilidad para la Unión Europea misma, como proyecto político-económico multinacional.
La nueva justicia que quiere nuestro ególatra ministro -siguiendo el estándar de justicia anglosajona-, debe atenerse, como en el resto de los ámbitos del Estado, a un modelo exclusivamente economicista, lejos de cualquier criterio social. Algunos datos de este mismo mes ayudan a entender la significación del sistema de tasas impuesto por el ministro Gallardón -la esperanza blanca de la derecha civilizada española, que ha visto a su criatura transmutarse en la bestia nacional-católica que habitaba en sus genes, en cuanto ha probado la sangre del poder ministerial-:  casi seis millones de parados, un 55% de paro juvenil, el 40% de los salarios por debajo de los 1000€, y el 70% por debajo de los 2000€, la pérdida acumulada de un 30% en el poder adquisitivo de los funcionarios. Las tasas de la justicia del gobierno neo-conservador español suponen hechos tan surrealistas como que costará 200€ recurrir una multa de 100€. Pero, sobre todo, supondrá que la inmensa mayoría de las clases media y populares queden disuadidos/excluidos/privados de la posibilidad de litigar frente a despidos arbitrarios, abusos administrativos y policiales, los fraudes bancarios y comerciales, los conflictos civiles y familiares, etc. 
Evidentemente, y en una nueva exhibición de cinismo y uso canalla del lenguaje, todo esto se justifica para poder continuar manteniendo una justicia gratuita. Pero no menos hiriente es que el gobierno haya presentado como gran argumento el hecho de que, en el extranjero, se hubieran quejado del atasco y la lentitud de nuestra justicia. No son, pues, los intereses de la ciudadanía española los que promueven y dirigen estos cambios. Se trata de facilitar la "seguridad jurídica" de los intereses del capitalismo global. Mientras tanto, la sociedad descubre que la diferencia entre "Legalidad" y "Legitimidad" -que ya ha aplicado para desvincularse del estamento político-, tiene su equivalente en la diferencia entre "Derecho" y "Justicia". Y se indigna al comprobar que, mientras se apresuran a imponer estos cambios en las reglas de juego, se mantienen leyes como la del desahucio. O se mantiene la figura del "Indulto", para que el Poder Ejecutivo pueda burlar a la Justicia, y dejar en libertad a los que, inevitablemente condenados, han sido fieles siervos del poder político (p. ej. caso CiU), económico (p. ej. caso Santander), policial (p. ej. el doble indulto de los mossos torturadores), y un largo etc.



El diseño es claro1: se suprime la masa del capital presupuestado para atender los derechos sociales (privatizaciones); se detrae la renta del trabajo (reducción de salarios/aumento de tasas e impuestos); se reprime con la violencia del Estado las manifestaciones de protesta social; y, por último, se impide la reclamación de aquellos derechos por la vía judicial (sistema de tasas). Todo legal, y sin tocar la Constitución y su exigencia de "Estado Social y de Derecho".
Ha sido común que el cine de ciencia-ficción escenifique un futuro de sociedades miserables y devastadas en base a dos temas. Por un lado, aquel de la injusticia que suponía el desplazamiento del hombre por la máquina, y el avance imparable de la tecnología. Como si fuera "ley de vida", la especie humana perdía la batalla del "progreso", que, inevitablemente, era deshumanizador. El segundo tema era el catastrofista: algún cataclismo -natural, o producto del manejo de la ciencia-, destruía la estructura material de las civilizaciones, por lo que la inmensa mayoría de la población quedaba en un estado de indigencia y pura subsistencia, asistidos miserablemente por la parte político/económica que se había salvado, gracias a sus propios recursos, previamente monopolizados.
Sin embargo, ambas figuraciones escamoteaban la narración de un desastre humanitario surgido de lo más íntimo de las propias sociedades, como es su propio sistema económico. El triunfo del modelo neo-liberal, en un momento histórico como el actual, que posibilita su proyección universalizante, está en condiciones de generar un volumen ingente de excluidos de los social, no ya solo de lo económico: excluidos los trabajadores por el paro de larga duración; excluidos los ancianos de la protección que necesitan; excluidos los enfermos de la asistencia imprescindible; excluidos los trabajadores de la cultura crítica por su inconformismo, así como los movimientos sociales alternativos; excluidos niños y jóvenes de una formación que les haga viable un futuro; semi-excluida la gran masa de los trabajadores que sean imprescindibles, por la percepción de unas rentas miserables, que -decía el viejo Marx- solo les permitirán reproducir sus condiciones de subsistencia, para reproducir su fuerza laboral (en la Alemania de frau Merkel, 4,6 millones de asalariados perciben un salario que no les permite salir de la pobreza).
Cartel anunciador de la película
El diseño general previsto, pues, configura, una vez logrado, un Estado excluyente como modelo para una sociedad meta-moderna, Cuando esta sociedad de excluidos llegue, el destino nos habrá alcanzado definitivamente . Y Soylent Green dejará de ser una fantasía futurista distópica, para haber cumplido, una vez más, el axioma de la anticipación ficcional de la realidad. ¿O no se va apuntando como ideal del capitalismo de mercado, que la gran masa de la población pueda llegar a no tener más propiedades ni recursos que a sí mismos, incluso como alimento para alimentarse? 
Ahora podemos entender a qué se refiere el ministro Gallardón cuando desautoriza a los críticos de sus iniciativas, diciendo que estos solo quieren preservar el "Antiguo Régimen". El antiguo régimen es el estado del bienestar que tan afanosamente están esquilmando. Y el Nuevo régimen es al que apuntan tanto él y los Rajoy, como los Merkozy y los Cámeron, como antes los Tatcher, y los Regan, éste de la exclusión de casi todos, y los privilegios de unos pocos, un nuevo medievalismo, más feroz e injusto esta vez, por cuanto habrá sido el producto de una elección, y no de la necesidad. Porque, efectivamente, el Mal requiere de la Libertad 2.

1. Se calcula en 15 mil millones de euros la renta rescatada para los Mercados en este primer año "mariano".
2. Por eso es tan importante para el discurso de la derecha presentar su política esquilmadora como "la única posible", y como fruto de "la necesidad" económica. Solo así se puede presentar como un error la política del gobierno socialista, la cual sí fue fruto de una elección, de una decisión libre. De esta forma la derecha justifica presentarse ante la sociedad como a-responsable de sus desmanes actuales, mientras carga toda la responsabilidad de sus propios actos a los gobiernos socialistas precedentes, los únicos que pudieron actuar con libertad.

jueves, 18 de octubre de 2012

De principio a fin.

Escribía "El Roto"(1) sobre la imagen de un moribundo yacente en su cama de hospital: "¡Qué gente! ¡Nos quieren cobrar hasta las agonías!" 
¿Por qué no -podría preguntar otro- si de ello se puede extraer una plusvalía?. ¿No son los Mercados La referencia global de nuestra cultura meta-moderna?
Nos encontramos asistiendo al principio del fin de la sanidad pública -uno de los tres pilares del estado del bienestar-. Los buitres de la sanidad privada afilan sus garras para la rapiña. En mayo de este año aparecía a toda plana -(Información, 9/5/2012) en páginas interiores-, la "noticia" de una especie de "Jornadas" en las que, media docenas de centros sanitarios privados, "reflexionaban" sobre las "oportunidades"que el futuro les brindaba, los "retos" y la calidad de su oferta asistencial.
Así de público es el reparto de invitaciones para el gran banquete del Mercado -con la salud de los europeos como plato único-, que empiezan ya a circular por la red los nombres y apellidos de los interesados. Así, ahora vamos sabiendo en España, de sociedades (Capio Sanidad, Ribera Salud, Atitlan ), de personas concretas vinculadas directamente -familiarmente, en algunos casos- con los políticos de la derecha que tienen en su mano la toma de las decisiones oportunas, y de lugares donde ya reinan -Comunidades de Madrid y Valencia, en primerísimos lugares-.
Sin embargo, si sabemos que la política es "la voz de su amo", lo que los políticos concretan en sus gestiones, corresponde a la indicación recibida por los Mercados, convertidos en el auténtico Zeitgeist de nuestra época. Al calor de esta cobertura, de esta legitimidad que otorga el convencimiento de que "ya se puede hablar claro", este año, estamos teniendo una serie de manifestaciones -en el sentido freudiano de hacer manifiesto -explícito- lo latente -inconsciente-, que no pueden ser más reveladoras del diseño del futuro que el Amo dibuja, casi más a medio plazo que a largo -la aceleración de nuestro tiempo hace que no sea ya ni un horizonte; es un "a la vuelta de la esquina"-.
¿Cuál sería el marco general? En abril, el Fondo Monetario Internacional alertaba del "riesgo de que la gente viva más de lo esperado". La política concreta recomendada ante tamaño peligro -conocido por los economistas como "riesgo de longevidad"-, es, ya sabemos, postergar la edad de jubilación, y recortar sus prestaciones. Antes de la crisis, la longevidad era uno de los indicadores estrella acerca de la calidad de vida de un país -índice en el que España puntúa tan alto-. Hoy, lo vemos convertido en un índice de riesgo económico para esos mismos países, y generador de desconfianza para los países ricos -donde la gente se muere antes, tal vez en lo que debe de ser un ejercicio de responsabilidad ciudadana-.
Tanta vitalidad en un país de longevos y de juventud en paro, como es España en la actualidad, parece haber iluminado un aspecto inexplorado, o insuficientemente explotado por el capital en nuestro país. Así, el mismo mes de abril, la empresa catalana Grifols -líder mundial en productos hemoderivados, cotizante en Ibex y Nasdaq- proponía poder extraer la sangre de los parados, a razón de 60€/semana. Para sus directivos, esta sería una manera de que extrajeran una renta aquellos que no tienen ni capital, ni trabajo. Podíamos decir una biorenta, ahora que se lleva tanto lo ""bio". "En época de crisis, si pudiéramos tener centros de obtención de plasma en España podríamos pagar 60 euros por semana a los donantes, que sumados al paro es una forma de vivir (sic)". Desde estos planteamientos, qué lejos y qué ingenuos nos parecen aquellos otros de Marx, cuando pensaba que lo único que tenía para ofrecer el proletariado al Capital era su fuerza de trabajo.
Justo en nuestras antípodas, en la paradisíaca Nueva Zelanda, en el mes de mayo, el gobierno derechista propone un plan de ahorro concerniente al otro extremo del ciclo de la vida. Si al FMI le preocupaba la longevidad de los ciudadanos europeos, el gobierno conservador neozelandés tratará de que, las mujeres que dependen de ayudas estatales, no se queden embarazadas, financiándolas para ello métodos anticonceptivos. Los sesudos economistas podrían hablar en este caso de "riesgo de natalidad" (si acabo de inventar el significante, o incluso el concepto, les permito que me lo copien). Y esto en un país que necesita imperiosamente aumentar su población.
Cuestionado así el derecho a vivir lo más posible, o a nacer cuando los padres decidan, parece quedar claro que "la vida" cotiza a la baja en los Mercados. Tal vez, en algún despacho de Wall Street, o de la City londinense alguien le esté dando vueltas al tema, ya que alguno de sus jefes le esté pidiendo explorar campos que aún tengan margen de beneficios, a riesgo de perder sus bonus del año. A mí se me ocurrió una propuesta posible, visitando una exposición de arte contemporáneo. Trataba de arte y vida artificial. Allí me encontré con la palabra que puede ayudar a los Mercados: Progeria. No me refiero a ella en su condición de enfermedad degenerativa. Me refiero a la potencialidad genética para limitar el ciclo de la vida. Si el capitalismo industrial encontró en la "obsolescencia programada" de los productos la manera de regular su consumo a través del diseño controlado de su duración, la nueva genética, que tantas expectativas levanta, y que tan buen encaje tiene con el capitalismo actual, tal vez aporte más de una solución a los Mercados, que podrían considerar la progeria de los ciudadanos como un aporte decisivo para el ajuste de sus presupuestos sociales, y así dar las indicaciones oportunas a los gobernante (2).
¿O no tenían fecha de caducidad los magníficos replicantes de Blade Runner?

1. Pocas horas después de publicar esta entrada, conocí la noticia de la concesión a Andrés Rábago García, ‘El Roto’, del Premio Nacional de Ilustración, por “su visión crítica, poética, aguda e inteligente", juicio al que me adhiero totalmente.
2. (Nota de 2013/01/22) El ministro japonés de Finanzas -Taro Aso, uno de los políticos más ricos del país- en unas declaraciones de esta semana, ha pedido a los ancianos que se den prisa en morir para evitar un gasto innecesario para el país.

lunes, 23 de julio de 2012

Europa, el último resto del siglo XX.


Entre la ingente cantidad de bibliografía sobre la Segunda Guerra Mundial, Soldados del Tercer Reich es un libro único. Ofrece el testimonio espontáneo, directo de los soldados alemanes sobre su experiencia durante aquella confrontación genocida. Es un libro sobre el triunfo de la pulsión de muerte en lo colectivo y en lo individual. Es un libro sobre el goce sádico de los verdugos (la violencia autotélica, que llaman los autores, procedentes del campo de la Historia y de la Psicología Social). E, indirectamente, es un libro sobre el goce masoquista de innumerables víctimas, que asumieron su final dócilmente. Es un libro que da la dimensión de un momento de la historia de las civilizaciones, donde la Hybris se adueñó de la Cultura.
Pero es un libro que también plantea -y este es el sesgo que me hace comentarlo aquí-, las condiciones en las que, y por las que todo aquello fue posible. Su eje conceptual es el "marco de referencia": una red significante que dota de todas las significaciones que un sujeto, en un espacio-tiempo determinado, usa/necesita para interpretar la realidad en la que vive su vida. Los autores los estratifican en cuatro ódenes: desde estructuras sociohistóricas generales e inespecíficas, que actúan en lo inconsciente de los sujetos, hasta las formas de percepción e interpretación más conscientes, los valores, deberes y obligaciones percibidos como tales, etc. que operan en realidades sociohistóricas cada vez más concretas y restringidas al momento y la situación en las que el sujeto tiene que actuar. Llama la atención la rapidez con la que un marco de referencia determinado se puede construir e instalar de forma dominante en una sociedad, como fue la Alemania nacionalsocialista, en el lapso de tiempo de doce años.
Sin embargo, lo que más me ha interesado es la indagación sobre la posibilidad de percibir aquellos signos que manifiestan el cambio de valores esenciales que produce un nuevo paradigma axiológico, como parte fundamental de un cambio de marco de referencia, a partir del cual, una sociedad se encuentra, sin ser muy consciente de ello, haciendo, pensando y sintiendo de una forma absolutamente diferente al sistema de valores que compartía con el resto de sus homólogos culturales, y a partir de lo cual, se les extraña de una manera ya irreparable e irreversible. 
En el registro interior, los miembros de esa sociedad se encuentran realizando, soportando o justificando comportamientos de una perversidad infinita, con una actitud absolutamente banal. El goce de dar-la-muerte-al-otro, y de mil formas posibles, se adueñó del Sistema social alemán en su conjunto, aflorando la base pulsional que sostiene la Cultura. El esfuerzo civilizador de ésta se confundió con su propio reverso, de forma que, el objetivo de la Cultura, dejó de ser producir y sostener el Eros, para dedicar todo su esfuerzo y todo su ingenio a la realización y el logro del Thánatos, garantizando así su triunfo en todos los registros de la vida, y en casi todos los rincones del planeta.
Es un libro que se puede leer con otro libro, Los patriotas de la muerte, sobre los asesinos de ETA. Se puede comprobar cómo la conceptualización de los autores sobre la pertinencia explicativa de un marco de referencia, muestra su validez al poder ser aplicada a otra sociedad y otro tiempo diferentes. Leer el testimonio de los soldados de la Wermacht criticando el exterminio por no haber sido suficiente, o la indiferencia moral frente al asesinato del otro, es terriblemente homólogo al de los etarras sobre el arrepentirse solamente de no haber matado más/mejor, o la condición del otro como enemigo-cosa sin valor de vida.
Me preguntaba si esta herramienta conceptual podría ayudarnos a captar y entender algo del cambio cultural actual. El hecho de que el cambio en el que estamos inmersos tenga dimensiones globales ¿desborda la utilidad explicativa del concepto? Por ejemplo, la imposición del austeritarismo por parte de la política alemana al resto de Europa, presenta unas resonancias –por no decir homologías- escalofriantes con la imposición del nazismo hace setenta años. Que se haya calificado como “cuarto Reich” el momento actual de Europa –con todo lo que tiene de exageración1- no deja de tener ese fondo difuso de verdad que tienen todas las calificaciones de trazo grueso. Hace no mucho tiempo, un lord inglés ocasionó un rifirrafe político al decir que el Bundesbank era “un nido de nazis”. Fue la primera vez que escuché la idea de la hegemonía económica alemana en Europa como dominación del resto de las economías nacionales bajo el diktat de los intereses alemanes. “Esto es una guerra”, dijo hace poco el primer ministro italiano, Mario Monti. Y el investigador en economía Paul De Grauwe -muy crítico con la "solución alemana" a la crisis europea actual-, advierte: “Antes de las guerras mundiales nadie pensaba que en último término los países pudieran tomar ciertas decisiones que se revelaron gravísimas. Ahora la cascada de errores, puede llevar a otro tipo de conflicto.
El unilateralismo que ha adquirido la dirección de la UE, convirtiendo su camino y su horizonte en la marcha hacia una tierra prometida alemana, ha hecho que la impresión de una nueva época de dominación alemana en Europa se haya establecido en el conjunto de los países, no solo en los protectorados periféricos. Ya se habló en su momento de lo peligroso que podría ser para Europa una Alemania que volviera a estar unificada. Volvería a ser poderosa, y tal vez volviera a intentar dominar a las naciones europeas -Deutschland über alles… in der Welt-. Con este fantasma político en la trastienda, se inventó lo que ha llegado a ser la UE, para disolver fantasías hegemónicas nacionalistas, y colocar a Alemania como una más inter pares. Si Alemania sobresalía, el resultado sería un empuje conjunto, unitario, de todo los asociados. Cuando esto empezó a ser evidente –el famoso “milagro alemán”-, y como había buen rollito –pues Alemania, durante varias décadas, siguió siendo la “perdedora” y la “culpable” de la guerra, y no podía venirse muy arriba-, se le llamó la “locomotora de Europa”. Los vagones éramos los demás. Todos formábamos el mismo tren… y hacíamos que olvidábamos que los vagones van detrás , y la locomotora va delante. Y no solamente empuja, es que arrastra. Y, sobre todo, dirige.
Cuando llegó la unificación, todo fue una fiesta. El triunfo de la Democracia. El triunfo del Capitalismo. Además, Alemania estuvo entretenida una década “rescatando” a la parte oriental, la comunista –que ahora era ella la perdedora y la culpable-. Seguía pareciendo “una más”.
Acabó con ello también la “guerra fría”. Y Alemania descubrió un nuevo horizonte, constituido por el inmenso Este, ese que, en otro tiempo, quisieron abarcar con la rapidez y la prepotencia de sus panzer. La Europa periférica –básicamente el Sur- se convirtió, en su discurso ideológico, sectario e interesado, en un pozo sin fondo, en el que se abismaban los recursos excedentarios de la trabajadora Alemania, poniendo en riesgo a las generaciones futuras de alemanes (argumentación de los recursos ante el Tribunal Supremo alemán)2. El inmenso Este suponía un ingente reservorio de consumidores y mano de obra barata. Además, tenían recursos energéticos propios. La mitad Sur de Europa se había convertido en un lastre del que cabría desprenderse. Al fin y al cabo, después de más de una década de moneda única, quien dice Euro, escucha Marco. Las monedas fuertes ¿no siguen siendo las nacionales? Los países emergentes ¿no son uni-nacionales? ¿Por qué no hacer de Alemania la nación referente de Europa, sin la rémora de las otras naciones “socias”? ¿No habrá sido esta asociación europea una elección forzada para una Alemania que tuvo que asumir las secuelas políticas de la postguerra como nación vencida, pero también como peligro potencial para un futuro de paz, por su reciente historia de reincidencia agresora? Si Alemania ya no es el peligro militar que fue para Europa durante un siglo ¿por qué continuar doblegándose a una exigencia política “impuesta” por los vencedores?
Alemania ha dejado de sentirse culpable por el genocidio que perpetró. El triunfo del Capitalismo sobre el Comunismo ha desplazado la culpabilidad hacia los nuevos perdedores, los soviéticos, los últimos villanos del sueño totalizador capitalista –que se habría cumplido de no ser por la presencia del fundamentalismo islamista-.
Con la liquidación de la UE como asociación de estados-del-bienestar, tal vez nos encontremos frente a la última transformación que liquida el siglo XX. La UE es el sueño democrático de la post-guerra mundial en Europa. Su ser obedece a un ideal político y económico que tal vez haya perdido su sentido con la globalización económica y política con la que termina el milenio. El mundo del capitalismo globalizado exige una flexibilidad y una velocidad de transformación que el conglomerado mastodóntico que es esta amalgama de 27 estados nacionales no puede seguir.
Pero, además, la idea de la UE obedecía a una axiología que operaba con unos valores que están siendo orillados casi a la misma velocidad que las transformaciones económicas lo exigen, para que pueda operar fluidamente el capitalismo de mercado. La idea-fuerza de este sueño europeo era el Estado del bienestar. Ese era nuestro “marco de referencia”: una democracia representativa, en un Estado de derecho, en el que la paz social se lograba con el equilibrio en la redistribución de la riqueza. La destrucción por parte del capitalismo financiero –a través de sus gestores políticos del movimiento neoconservador- de este último reducto de sociedades en equilibrio de fuerzas –cuyo escaparate y termómetro social son las clases medias-, hará de Europa una región más de un mundo en desequilibrio progresivo entre la acumulación intensiva de la riqueza, y la acumulación extensiva de la pobreza.



1 La principal diferencia, evidentemente, es que nos movemos en el plano simbólico de las relaciones de intercambio económico, y nadie está matando a nadie. Sin embargo, no podemos olvidar que un aumento de un 30% de suicidios en Grecia desde el comienzo de la crisis, o el surgimiento del movimiento de viudas de pequeños empresarios suicidados en Italia por el mismo motivo, permite decir que la imposición de determinadas políticas económicas también mata en lo real, y no solamente de hambre.

2 En este punto, os recomiendo el artículo de Vicenç Navarro, 17 de julio de 2012, (www.vnavarro,org), en el que dice entre otras cosas que “la percepción generalizada de que el Estado alemán es el que está ayudando a los países periféricos del euro no se corresponde con la realidad. Esta ocurriendo al revés. Hoy existe un gran flujo de capitales de estos últimos países a Alemania. Y la supuesta “ayuda” a la banca española es, como bien indica Peter Böfinger en una entrevista en Die Spiegel (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis), “esta ayuda no es a estos países, sino a nuestros propios bancos, que tienen gran cantidad de la deuda privada en aquellos países”. Tal señor es consejero económico de la Sra. Merkel. Mientras, el Deutsche Bank y el Commerzbank, dos de los bancos alemanes más importantes y que consiguieron magníficos beneficios prestando dinero a la banca española, han tenido los mejores beneficios obtenidos en los últimos cinco años.

sábado, 26 de mayo de 2012

El uso canalla del lenguaje, 2.

Uno de los efectos que está teniendo el fraude electoral masivo del Partido Popular gobernante sobre el electorado nacional, ha sido el de hacer llamar la atención a una multitud de analistas y columnistas acerca de las torsiones de equilibrista, las tergiversaciones sumarias de la semántica, y las violaciones en masa del lenguaje que el PP está llevando a cabo, para hacerle decir lo contrario de lo que significan sus palabras y sus frases. 
Ello obedece a que se ven obligados a hacer lo contrario de lo que dijeron que harían cuando eran oposición, y así cumplir su auténtico programa de gobierno -que es, más bien, un Programa de Poder. La ocultación explícita de los Presupuestos Generales del año, hasta que no pasaran las elecciones autonómicas andaluzas y asturianas, evidencia el cálculo interesado y la mala fe del gobierno de Rajoy en el manejo de su política de gobierno para con los intereses de los ciudadanos.
Esta violencia semántica ha llegado a tales cotas de abuso, que se ha convertido en el hazmereir popular de las chanzas sobre el gobierno (1) -las redes sociales se saturan con el tema-, el cual ha conseguido cuotas de desprestigio inigualadas en un tiempo record. Juan José Millás, seguramente por su condición de literato, ha sintetizado muy bien el impresionante bagaje de "doblepensar" que el gobierno de Rajoy ya ha puesto en circulación en su discurso político, para justificar su engaño electoral de destrucción masiva, y su política de demolición del estado del bienestar. Así, recogiendo su narración (El País, 27/04/2012), y algunos apuntes más de mi cosecha, me sale este listado (seguramente, incompleto y provisional):
- la sanidad se encarece, para que siga siendo gratuita,
- la sanidad y la educación se privatizan, para que puedan seguir siendo públicas,
- se liquidan leyes laborales que garantizan la representatividad, el poder adquisitivo, y el derecho al puesto de trabajo, para proteger a los trabajadores,
- se penaliza económica y asistencialmente a jubilados y enfermos, para proteger a los más débiles,
- se disparan las tasas universitarias y en la justicia, para garantizar la igualdad de oportunidades,
- hay que plegarse al dictado alemán, para no perder soberanía nacional,
-hay que acabar con la pluralidad informativa (rtve), para salvaguardar el derecho y la libertad de información,
- hay que limitar el derecho al aborto, para defender la libertad de las mujeres a elegir,
- hay que acabar con los sindicatos, para salvaguardar la libertad de elección y negociación de los trabajadores,
- hay que masificar las aulas, para que no se perjudique la calidad de la enseñanza...
También desde ámbitos especializados se ha dado la voz de alerta del peligro que subyace a lo que, a veces, se denomina -gentil y erróneamente- como "eufemismos" del gobierno. Así, el colectivo "Economistas frente a la crisis", denunciaba la expropiación de las palabras que se están utilizando en la explicación de la crisis por parte de los interesados en imponer la política suicida del  déficit 0 - el "austeritarismo" (I. Ramonet), que sirve a los intereses de la economía alemana. Así, advertían, que:
- reestructurar, no es desregular,
- reforma estructural, no es sinónimo de recortes, ni de dilución de los derechos laborales/ sindicales/sociales,
- regulación, no es incompatible con liberalización,
- favorecer el crecimiento, no equivale a despilfarro, ni es antitético a la estabilidad,
- estabilidad presupuestaria, no es equivalente a déficit 0,
- criticar el incluir el Pacto de Estabilidad en la Constitución, no significa defender la inestabilidad...
Que la ficción anticipa la realidad es algo que podemos constatar a menudo. Y es una de las razones que justifican la existencia de la literatura. En la  entrada anterior referida al tema, siguiendo la estela de la verdad que enuncia toda ficción, recuperábamos la orwelliana 1984, como lúcida anticipación de la necesidad de los poderes del estado de construir su propio lenguaje, para resignificar la realidad sobre la que quieren dominar, y negar la verdad de la que quieren imponer. Sin llegar a la cuidadosa construcción de la ficción de Orwell, la neolengua del PP gobernante hoy es burda e infantiloide. Así, por ejemplo, como, en la oposición, han negado hasta la saciedad que subirián los impuestos, -especialmente el IVA-, y se lo han criticado al gobierno de entonces hasta la llamada al boicot (E. Aguirre, en Madrid), ahora, subir los impuestos se llama "cambiar la ponderación de las cargas impositivas", privatizar es "distribuir la competitividad empresarial", y subir el IVA, se llama "incrementar la imposición sobre el consumo". Nos recuerda aquello sobre el afamado valor del legionario, de quien se dice que nunca retrocede: da la vuelta, y sigue avanzando.
Más seria y peligrosa es la estrategia de imponer la mentira como verdad, y hacer que el discurso afirme lo que niega. En la fachada del Ministerio de la Verdad del país orwelliano, había escritas tres frases, que eran las consignas del partido único, gobernante en aquella república futurista: "La guerra es la paz", "La libertad es la esclavitud", y "La ignorancia es la fuerza". Estas contradicciones dejaban de serlo para aquellos hablantes por decreto, por la facultad asumida por el Poder para sostener dos afirmaciones opuestas sin ningún tipo de repugnancia lógica, intelectual o moral. Este mecanismo mental, llamado "doblepensar", exigía: 
- mentir, creyendo sinceramente en la mentira,
- olvidar aquellos hechos que interese no recordar,
- recordar aquellos mismos hechos cuando interese, y por el tiempo que convenga,
- negar la existencia de la realidad objetiva, sin dejar de saber en ningún momento que esa realidad negada, existe.
¿Os va sonando?
Desde hace décadas, la psicopatología ha llamado la atención sobre las consecuencias destructivas para la salud mental de este uso perverso del lenguaje (la teoría del "doble vínculo", de la escuela de Palo Alto, por ejemplo). El ejercicio de este doblepensar por el gobierno de Rajoy ha inundado su discurso de tal manera, que tendríamos que pensar en una epidemia de psicosis grupal, si les concediéramos el beneplácito de la sinceridad y la honradez. Pero, como no es así, ya que está ahí la voz y la palabra de la presidenta Aguirre -que no habla en "neolengua", porque no se siente obligada a transmitir ningún "doblepensar"-, que nos dice los argumentos -por así llamarlos-, y los objetivos del programa político que el ideario de su partido trata de imponer vergonzantemente. Por eso, porque el discurso de Esperanza Aguirre nos sirve como Otro de referencia, podemos leer como denegación  el discurso político oficial de su partido (2).
Hace ya casi un siglo que Freud analizó el mecanismo de las perversiones, su estructura inconsciente, a partir de la negación de una percepción que, sin embargo, se afirma al mismo tiempo, constituyendo la forma simbólica en la que la personalidad perversa se instala en su relación con la realidad. Este doblepensar perverso, distribuye la negación entre el actor, que la impone, y el  otro, que sufre su acción y sus efectos. Así, el denegador se atribuye el permiso de acceso a aquello de lo que el otro queda privado. 
Una política tan brutal de recortes económicos como la que está llevando a cabo la derecha, no va sin una política de recortes en derechos sociales -incluso civiles-. De forma que, en términos gruesos, las rentas altas, las rentas del capital, salen siempre mínimamente perjudicadas -cuando no claramente favorecidas-. Y es este privilegio económico y de poder -privilegio de goce, al fin y al cabo- el que necesita, para su legitimación y perpetuación en una sociedad aún democrática, que el doblepensar y la neolengua den la vuelta al calcetín de la realidad que vivimos.
Que este mecanismo sea perverso -en nuestra relación, yo me quedo con el goce, y para ti, la angustia (3)-, no quiere decir que no pueda producir una resultante enloquecedora. El psicoanalista francés J. Lacan decía que, para producir un psicótico, hacían falta tres generaciones. Este cálculo, no es tanto un cálculo generacional, como lógico: la resultante del recorrido de tres tiempos lógicos. En nuestra política nacional, han podido tomar esta secuencia:
1er tiempo: la generación Fraga. Dentro de su autoritarismo, la derecha franquista de primera generación post-mortem del dictador, reconocía y aceptaba la alteridad dentro de una praxis del conflicto. Su frase, "La calle es mía", precisaba bien la existencia diferenciada de los dos lugares del acto del habla: el lugar desde el que se habla, lugar de la enunciación; y el dicho, lo enunciado. Fraga reconocía que hablaba desde el Poder, y lo que decía -"la calle es mía"-, era el enunciado consecuente con el ejercicio de ese poder. 
2º tiempo: generación Aznar. La obtención de la mayoría absoluta (segunda legislatura) permite a Aznar borrar el lugar de la enunciación. Se escamotea que el enunciado se emite desde un lugar concreto del conflicto político -los intereses de la derecha-, para presentar un enunciado esencialista, dotado de un valor en sí mismo, autónomo: "Esto es así, y es así", "Porque las cosas son como son", etc. Aún así, en este tiempo, el borramiento del lugar de la enunciación deja su huella, y actos como la gestión de la catástrofe del Prestige (unos "hilillos" de petróleo), y de los actos terroristas de Atocha (la atribución interesada y falsa de la autoría a ETA), permiten seguir el rastro desde el enunciado hasta los interesados motivos del sujeto de la enunciación.
3er tiempo: generación post-Aznar (Rajoy, nueva mayoría absoluta). Se presentan los enunciados del poder dotados de un absolutismo y una  autoreferencialidad radicales. Para ello se debe operar el borramiento de la huella del borramiento del lugar de la enunciación. El Poder se propone como hablando desde el mismo lugar que aquel del destinatario de sus dichos: "La gente normal... la inmensa mayoría de los españoles... la gente como usted y como yo", "Y esto es así, y no pasa nada", la corrupción "no ha sido", y los corruptos son ciudadanos y políticos "ejemplares" (casos Camps, Fabra, Mata, etc). Tomemos como botón de muestra una frase del actual ministro de Medio Ambiente, Arias Cañete (feb.2012): "No queremos introducir desmanes urbanísticos en el litoral español". Esto lo dice alguien que fue ministro del gobierno Aznar (2000/2004), que había aprobado la Ley del Suelo (1998) que introdujo la barra libre para todo tipo de desmanes urbanísticos, convirtiendo la totalidad del territorio español en urbanizable, muy particularmente "el litoral español", con el resultado de destrucción paisajística y medioambiental, especulación masiva, y corrupción generalizada -muy particularmente en municipios y autonomías gobernados por su partido-, que todos conocemos.
Para realizar este segundo borramiento, es preciso que los jueces puedan ser acusados por los criminales (afinidad ideológica de los Tribunales -caso Garzón, caso Gürtel, caso de "los trajes", etc-, destitución de las cúpulas policiales díscolas, etc), y que el poder de los medios de comunicación adictos (gran mayoría de la prensa generalista, reparto de las TDT entre los afines, control de la dirección de la agencia de noticias EFE, control de la dirección de rtve, etc), faciliten la desmemoria colectiva, inundando con intoxicación y des-información cualquier rincón de la realidad, repitiendo hasta la saciedad, por ejemplo, cosas como que a quien hay que investigar es a los investigadores (verbigracia, la alcaldesa de Alicante, imputada por corrupción, culpando (marzo/2012) al fiscal y a la policía de querer arruinar su carrera política). 
Hay una dialéctica ejemplar en el gobierno, entre la obstaculización y  arrinconamiento de la (Ley de) Memoria Histórica, y el recurso permanente a apelar a la memoria reciente ("la herencia recibida") para justificar su ineficacia y su antisocial política neoliberal. Negar la primera es esencial, pues aquella alberga el ADN autoritario de su ideología política. Supone borrar su genealogía, esa línea bastante directa, que une la actualidad de sus enunciados de hoy, con el lugar originario del que emanan. Insistir en la segunda, es necesario para presentar su acción de gobierno como la única posible, aplastando el presente sobre el pasado, y así poner en el mismo plano lo que es diferente.
En cualquier caso, se trata de borrar el pasado, su narración, su magisterio, y nuestra deuda simbólica con él. Hacer del presente la única temporalidad, ya que, si lo de hoy -que es lo nuestro- es lo único posible, el futuro deja de existir.

(1) No contento con ello, el señor Rajoy ha conseguido ser también el hazmereir de todo Occidente, cuando ha negado la realidad del rescate solicitado a la UE, llamándolo "línea de crédito", queriendo que confundamos lo que es la metodología a usar, con el objetivo a conseguir. La prensa internacional, que no está sostenida por el Bankia de Rato y la señora Aguirre, se ha mofado a gusto de este nuevo ejemplo de neolengua en los titulares de sus primeras planas. Así, uno de los periódicos, decía (traducido): "Tú lo llamas tomate, yo lo llamo rescate." 
(2) [Nota del 12junio1012] No tener soltura en el ejercicio del doblepensar y la neolengua, puede tener consecuencias indeseables. La menos aventajada en su uso dentro del gobierno es la inefable ministra de Sanidad A. Mato. Su momento más estelar -hasta hoy-, son unas declaraciones (Cadena Ser, 2012/04/18), en las que se le oyó decir cosas así: "Buenas, buenas días, buenas tardes a todos [...] Vamos hemos universalizado la sanidad para los españoles. Saben ustedes que la sanidad es universal y que estaba recogida en muchas leyes pero nunca se aplica hasta el final. Todos los españoles tienen derecho a asistencia sanitaria gratuita. Todos sin dejar uno. Lo primero que vamos a hacer es eeehhh incorporar al derecho español un artículo de una directiva que les diré que está incorporado al derecho español todo eeeh laaa toda la directiva menos un artículo que justo es el artículo que prohibe de forma explícita desplazarse en busca de atención sanitaria. Luego hemos quitado también una cartera que llamamos cartera común suplementaria que la adjunto si me lo permiten con la cartera accesoria. Ahí estarían pues las prestaciones farmacéuticas, las terope.. tripe… teroperapéuticas, ehh… me he equivocado en la en el nombre y poner en valor lo que tiene mucho en valor, porque no hay cosa que tenga más valor que una medicina que cura enfermedades. Hemos adoptado una medida que ya estaba adoptada. Lo más importante que por primera vez los parados sin prestación parlamentaria, que... perdón sin presta sin.. sin pre…presta sin prestación sin prestación por desempleo, perdón. En definitva eeeh lo que les decía. No es lo mismo una persona que no está enferma en su consumo de medicamentos que una persona que está enferma. Los pensionistas que es no pagan nada son aquellos que ya no tienen derecho a prestación por desempleo, es decir los que ya tienen los que tienen simplemente eeehh. los.. ah perdón, pensionistas. Pensionistas son de los pe que tienen el... hablamos de renta no de pensiones. Pues yo ya me voy a callar."

[Adenda de febrero 3013] Nuevas cotas de ridículo en el ejercicio torpe del doblepensar se han superado con declaraciones que intentan ocultar la verdad de manera vergonzante. Así, la Señora Cospedal, S.G. del PP, se enzarzó en un galimatías de pseudoderecho pseudolaboral, al intentar ocultar en rueda de prensa, la relación que mantenía su partido con su corrupto ex-tesorero Bárcenas, después de haber declarado que habían “dejado” de tener relación: "La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido. Y como fue una indemnización indifi... en diferido, en forma, efectivamente, de simulación, de... simulación, o de... lo que hubiera sido en diferido en partes de una... de lo que antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social." ¡Magistral!

(3) Confrontar las amenazas de Rajoy, frente a las críticas y protestas ciudadanas por los recortes sociales, de que, hasta el final de la legislatura, cada viernes de consejo de ministros, va a ser un viernes de dolores. Y la cara de perversa satisfacción de la presidenta Aguirre, diciendo, por la televisión, cómo ella encuentra continuamente nuevas partidas donde poder ordenar nuevos recortes. (Adendas de julio 2012) 1. A modo de confirmación de lo anterior nos encontramos, dos meses después, con el  verdadero escándalo que ha causado el espectáculo del PP en el Congreso, con sus ovaciones cerradas cada vez que el Presidente desgranaba un nuevo recorte de las prestaciones y los derechos sociales, así como del poder adquisitivo de los ciudadanos en general, rematado con el "¡Que se jodan!" de la diputada por Castellón Andrea Fabra -mostrando así el pelo de la dehesa-, dirigido al colectivo de los parados. 2. Ignacio Ramonet titula directamente "Sadismo económico" su artículo de portada en el Le Monde Diplomatique de este mes, en el que da cuenta del (sin)sentido de las últimas medidas económicas del gobierno.

[Adenda del 26 de noviembre de 2014] En un magistral lapsus freudiano, el imputado Juan Cotino -que reinó católicamente en las Cortes valencianas en su último cargo institucional-, produjo hoy un acto fallido "logrado" al salir de declarar en su primera visita al juez, por la primera también de las muchas y variadas causas de corrupción con las que se le vincula. Este prócer de la patria, creía tener conseguida una sentencia retórica, resultona y expresiva, para responder a los periodistas siempre de la misma manera, desplazando sus responsabilidades políticas a su ineptitud, para negarlas en su inmoralidad. Así, pues, dijo: "Yo podré haber metido la mano, pero nunca la pata." Su risotada nerviosa al percatarse de que debía de haber dicho justo lo contrario, no nos priva de ese momento de emergencia de la verdad, que puede ser el único que le vayamos a escuchar en toda su vida púbica.

[Adenda del 2 de marzo de 2016] Lapsus de Rajoy: "Lo que nosotros hemos hecho, cosa que no hizo usted, es engañar a la gente."  https://getpocket.com/a/read/1212416426

miércoles, 16 de mayo de 2012

Si Grecia, otra vez, fuera...

La coincidencia de las elecciones francesas con las de Grecia e Italia, ha tenido el efecto de solapar las lecturas que caben deducir del hecho de la rápida popularidad de la idea de que la política de la disciplina fiscal, por sí sola, está siendo un fracaso, y hay que compensarla con una política decidida de estímulo al crecimiento. El peso de que sea el nuevo presidente de Francia el adalid entre los políticos de dicha denuncia, ha desviado hacia su victoria el impulso que ha tomado. Incluso, la mismísima Alemania merkeliana -sin apearse de sus exigencias austeritarias- está dispuesta a admitir el "hablar" del tema.
Sin embargo, me parecen de mucho mayor alcance los resultados de las elecciones griegas e italianas, leídas con la crisis de gobierno holandesa, y el éxito electoral de la extrema derecha francesa. Tanto en Grecia como en Italia, el triunfo de lo que se denomina "anti-política", ha sido arrollador en la primera, y muy notable en la segunda. Por su parte, el triunfo de la extrema derecha en Francia anuncia una profunda remodelación en la correlación de fuerzas dentro del espectro conservador tradicional. En Holanda, la crisis de gobierno precipitada por la negativa a la política de austeridad del partido de la extrema derecha que sustentaba al gobierno, mostró el poder decisivo que tienen hoy en Europa los fascismos, presentes, como están, en diversos parlamentos. 
Un escalofrío recorre el espinazo de Europa. Empieza a dibujarse cierta lógica de transformación social y política, que amenaza a la democracia representativa desde dentro de sus propias reglas. Por primera vez se está visualizando una Europa ingobernable. Ya no se trata de la excepción italiana, con su endémica inestabilidad parlamentaria. Tampoco se trata de las tensiones inherentes a la lucha política, y los cambios  gubernamentales fruto de las cambiantes alianzas entre las minorías. El panorama que comienza a dibujarse ahora no es de inestabilidad política, sino de ingobernabilidad democrática. Los partidos políticos tradicionales, los partidos que funcionan en la lógica de las exigencias del Mercado, implosionan al ver rechazadas en las urnas, por los votantes, sus políticas de ajustes salvajes, víctimas de sus devastadores efectos económicos y sociales. El grueso de los votos que les daban las mayorías que les permitía alternarse en el poder, se reparten ahora entre la abstención , y los partidos antes minoritarios, situados ideológicamente en ambos extremos, y que rechazan la supuesta necesidad de aquellas medidas draconianas.
Así, el abanico político se segmenta en media docena de grupos, o más, con un peso electoral similar, pero con posturas maximalistas -tanto económica, como ideológicamente-, que hacen imposible la formación de mayorías. Europa se hace, así, ingobernable, no por una cuestión intra-sistémica de la democracia, sino porque las políticas que exigen los Mercados son rechazadas por los votantes que legitiman los gobiernos que habrían de aplicarlas. Es una contradicción inter-sistémica. El obstáculo que opone el sistema democrático a las exigencias del capitalismo actual amenaza con colapsar su lógica vital del beneficio maximizado. 
La dialéctica política se ha desplazado, se ha deslocalizado, desde el interior del propio sistema, para convertirse en una dialéctica inter-sistémica: sistema político versus sistema económico. Pero el corte entre ambos no es simétrico, ni homogéneo. Del lado del conjunto "sistema económico", queda el capitalismo de mercado, más los partidos políticos convencionales, que son sus gestores. Mientras que, del lado del conjunto "sistema político", lo que quedan son los partidos no-convencionales, mal llamados "anti-políticos", por que con lo que están en confrontación abierta es con las exigencias del Mercado -aunque también rechazan la forma de hacer política de aquellos otros (corrupción, privilegios, distanciamiento de los electores (1), etc.)-. Estos partidos políticos, funcionan dentro del sistema -por el momento-, pero rechazan el  sistema económico del que -aún- participan. Si esto les llevara a ser operativamente  inviables, como opción real de gobierno, el sistema político democrático podría colapsar, porque, del otro lado, en la medida en que se vaya constatando que solamente una única política es posible, el sistema político parlamentario aparecerá a los ojos de la ciudadanía como un derroche de recursos, y sería sustituido por la gestión empresarial de los tecnócratas. 
Los Rato, los Montti, los Draghi, los Papademos, los De Guindos, etc, ya no alternarán la empresa privada y las tareas de gobierno. Apoyándose en el convencimiento social de que la Democracia no puede, ni de lejos, dar respuesta a los retos que presenta el capitalismo en una sociedad altamente tecnificada, las naciones se tomarán como empresas gestionadas como tales: solamente con criterios de rentabilidad y sostenibilidad económicas. Esta sería la sociedad post-democrática, una sociedad de gestores y productores/consumidores, identificados a un Bien común: la generación de riqueza. La tríada progresista de la modernidad: capitalismo ---> socialismo ---> comunismo, quedaría reemplazada por la tríada metamoderna: capitalismo democrático ---> capitalismo post-democrático ---> capitalismo post-político.
De nada sirvió que la Europa de los Mercados bloqueara la realización en Grecia de un referendum, para validar la política fiscal impuesta por Alemania. El calendario electoral trajo la "inevitable" celebración de elecciones. Y el resultado terminó por restituir la verdad de esa contradicción insalvable. Hoy, Grecia, a un paso de su expulsión de Europa -que ahora se llama "club"-, evidencia el choque de los intereses sociales, y los del capital. Y lo evidencia con la metáfora de la incompatibilidad del timing del nuevo capitalismo, con el tempus de la democracia parlamentaria, el de la discusión y el debate, de las elecciones y los consensos, de los acuerdos y desacuerdos, el de los pactos, el respeto y la tolerancia entre las personas y los grupos humanos. El Mercado no concede el tiempo que necesitan las interacciones humanas. Su tiempo es la velocidad de las nuevas tecnologías, que permiten la aceleración exponencial  de la obtención de plusvalías. Si la Grecia de Solón -precisamente tratando de organizar un mejor reparto de la riqueza, y de limitar los privilegios de los más poderosos económicamente-, fue el modelo de gobernabilidad de lo que sería la Europa de 2600 años después, tal vez hoy, en el albor del tercer milenio, vuelva a ser Grecia el modelo de lo que será un futuro tal vez no tan lejano.

(1) Ejemplo paradigmático de este estilo de hacer política es el lapsus freudiano del aspirante a la presidencia del land Renania N.-Westfalia, her Röttgen, cuando dijo en televisión: “Creo que debería convertirme en primer ministro, pero eso, lamentablemente, lo deciden los votantes”.



jueves, 16 de febrero de 2012

No sirve, o no basta.

La reforma laboral recién aprobada por el gobierno conservador español avanza definitivamente en la deconstrucción de uno de los grandes pactos en los que se asienta la cultura de la paz social europea, la otra pata que, junto al estado de derecho, hicieron de la UE una referencia Cultural en el mundo –no solamente económica o política-. En lo que tiene de labor de derribo, supone también un ataque al sistema de valores implícito a la sociedad que organiza su forma de vida y de convivencia en función de lo así logrado.
Hay que recordar que el sistema capitalista –en tanto modo de producción- vino para quedarse, pero es joven y, seguramente, no es eterno. Quiero decir, que cuando comienza su andadura lo hace en un terreno en el que los valores que articulan lo social no le son propios, ni le corresponden. Más bien al contrario: el humus axiológico en el que surge le va a suponer una rémora más que un nutriente. Inexorablemente, entrará en conflicto con todos ellos.
Sabemos que el ritmo de la economía capitalista se mueve en los tiempos cortos de la historia, mientras que los tiempos de las modificaciones de los valores culturales se mueven al ritmo de los tiempos largos de la historia. Esta asincronía entre axiología y economía es esencial en la producción sistémica del malestar en la cultura. Z. Bauman (2011) recupera el análisis de M. Weber sobre el origen del capitalismo para dar cuenta del rango de fractura social en el que nos vamos adentrando. Ya en aquel inicio, la lógica de la optimización del beneficio surgió como el que llegaría a ser el único valor vinculante de lo social, si no respetable, sí a respetar, simplemente porque se impone. La ética doméstica y religiosa del antiguo régimen fue quedando para la memoria de los viejos, y las añoranzas de los melancólicos.
Así, cuando el capitalismo empieza con sus revoluciones industriales a mediados del XVIII, el sistema de valores que se encuentra es el que articula una economía doméstica, gremial y agrícola, que sirve en un mundo rural, estable y localista. Ninguna de las tres conviene al sistema de relaciones laborales que necesita el capitalismo. Incluso el esclavismo –tan apropiado para producir la acumulación originaria de plusvalía que necesita el capitalismo para su despegue- termina en convertirse en una rémora en la explotación neta de la mano de obra del proletariado. El esclavismo –a pesar de toda su brutalidad- participaba del espíritu familiar y paternalista de un tiempo en el que éste era el referente mayor de las formas de relación social.
El tijeretazo que mete el capitalismo en la urdimbre social y cultural en la que nace y se desarrolla tiene que venir a ser zurcido por la construcción geopolítica de los estados nacionales, y la lenta y dolorosa conquista de las libertades democráticas y los derechos laborales. La hipótesis de Bauman es que, en este momento, nos encontramos ante un nuevo tijeretazo infringido esta vez por el capitalismo globalizado, que está modificando radicalmente los pactos logrados por el capital y el trabajo en el marco de las democracias parlamentarias. Este nuevo tijeretazo también está destrozando el sistema de valores que las sociedades habían excretado como bálsamo para aliviar y lubricar las fricciones inherentes al encuentro de sus intereses contrapuestos. Y, tal y como en aquel entonces sufrieron nuestros ancestros del XIX, estamos sufriendo el equivalente de desigualdad económica, exclusión social, angustia y desconcierto acerca de un futuro difícil de anticipar por la falta de referencias pretéritas, e inmersos en un presente en el que las innovaciones se producen a tanta velocidad, que parece ya su futuro.
Tiempo, pues, de crisis, caótico, desconcertante, variable, impredecible, en el que los protocolos y las pautas culturales que hemos venido observando, porque se mostraban útiles y eficaces en los últimos lustros, han dejado de orientarnos en la respuesta adecuada  a las viejas preguntas éticas del qué, cómo y cuándo hacer. 
No sirve, o no basta el estado nacional en el concierto mundializado de las empresas multinacionales y deslocalizadas. No sirve, o no basta la política en el imperio de los mercados, y en una sociedad descreída de cualquier discurso ideológico. No sirve, o no basta la democracia como gestor de las relaciones y los desequilibrios sociales. No sirven, o no bastan los medios de comunicación para una ciudadanía emancipada de las servidumbres de la voz de su amo, y que ahora genera su propia información, se auto-convoca, discute y se organiza a golpe de red social. No sirve, o no basta la institución religiosa para un sujeto que quiere gozar aquí, ahora y ya, y para el que su objeto es mercancía, y no un Ideal localizado en un mañana improbable o incierto. No sirve, o no basta un ejército que no puede ofrecer el ideal de una patria y una frontera en un mundo donde el enemigo lo es solamente de intereses, está en el exterior y en el interior al mismo tiempo, y se desplaza por espacios inmateriales, y a velocidades próximas al instante. No sirve, o no basta la función paterna como referencia para una familia que se multiplica en insospechadas posibilidades combinatorias en todos sus niveles, variaciones que abarcan desde las múltiples posibilidades de concebir a los hijos, hasta la diversificación en las formas de alianza para combinar los cónyuges y mezclar los miembros de las familias. No sirve, o no basta el entramado sindical, desgastado en mil batallas y otros tantos pactos y componendas con los amos del capital, en una sociedad que ha adelgazado sus tramas sociales casi hasta su atomización en los individuos que la componen.
Ahora toca vivir el tiempo de la incertidumbre. Por un tiempo. Tal vez, bastante tiempo. Este trabajo de deconstrucción al que se viene aplicando intensamente la “revolución” neo.conservadora, puede formar parte de un proceso dialéctico. Estaríamos así en el mejor de los escenarios: las fuerzas del capital y el trabajo, después de un nuevo proceso histórico de tensiones y conflictos, llegan a un nuevo pacto que estabilice las relaciones laborales.
El peor escenario tendría que ver con el final, la extinción de otro de los movimientos dialécticos en los que se ha asentado la Cultura occidental en los últimos dos siglos, avanzando así hacia una cultura unidimensional en lo social, mono-discursiva en lo ideológico, y autoritaria en lo político y lo económico.
Pero queremos creer que también esta vez lo social sabrá crear los mediadores culturales adecuados, para que los vencidos puedan seguir teniendo su lugar al sol.

miércoles, 18 de enero de 2012

Al menos uno, se atreve.

La ruptura de facto de la Unión Europea a la que hemos asistido en el final del año pasado -Inglaterra, tal vez también Hungría y algún otro se quedan fuera de las medidas de integración fiscal-, ha sido como la liberación volcánica de la tensión acumulada en la tectónica política por las presiones financieras.  Ha servido para desvelar de una vez por todas la impostura de Inglaterra, y su doble juego: al servicio del capitalismo anglosajón (56% de los "mercados", Dólar, Libra, Agencias de Calificación, Wall Street, la City), pero con voz y voto en los centros de decisión europeos. Ahora, el Euro podrá tener más definido cuales son sus rivales monetarios y financieros. Indudablemente Europa pierde fuerza, pero gana coherencia teórica y cohesión pragmática.
Sin embargo, la fractura de la UE ni se queda ahí, ni empezó ahí. Hemos visto como las tensiones introducidas por las políticas migratorias han llevado a Francia, Italia, Dinamarca, a recuperar fronteras ocasionales o parciales. Hemos visto a los nuevos países del Este utilizar sus estatutos de estados miembros para arreglar viejas cuentas pendientes con sus antiguos "socios" hegemónicos. Hemos visto a Hungría dotarse de una Constitución que atenta a los principios básicos de laicidad, independencia judicial y libertad de prensa -y la timidez y tardanza de las autoridades europeas para iniciar un expediente de sanción. Hemos visto a Polonia ser la novia de USA en Europa. Incluso hemos dado por bueno que la UE se reduzca a la bilateralidad Alemania/Francia -Merkozy-, asumiendo que Europa sea lo que Alemania quiere (siempre destacando lo que paga, y nunca lo que cobra).
Siendo todo esto muy preocupante -y desnaturalizador del proyecto integrador de Europa-, sin embargo, las soluciones tecnocráticas a la situación de Grecia e Italia son, sin lugar a dudas, lo más preocupante de todo. Porque son La Ruptura, con mayúscula. Porque si la médula del proyecto europeo es la Democracia, lo sucedido en las salidas políticas a la crisis económica de esos dos países cuestionan definitivamente los recursos democráticos que tenemos para hacer frente a sus enemigos.
Que el capitalismo financiero haya llegado a ser el alumno aventajado del sistema capitalista en su conjunto, parece que está en su misma lógica evolutiva. La toma de posesión de su trono mundial es un elemento clave en la configuración del cambio cultural que llamamos globalización. Lo que llama más la atención es el hecho de que ya haya llegado ese momento. Cuando la caída de las ideologías hizo hablar a algunos del final de la Historia, pareció que se había cumplido así el recorrido que la humanidad había hecho por su evolución político-social y cultural. Había ganado el capitalismo/democracia, "porque no podía ser de otro modo". Era el último estadio de la civilización. Llegados a ese punto, solo quedaba el progreso económico y tecno-científico.
Sabemos que esta idea esencialista de las cosas es consustancial al pensamiento conservador, fundamento de una estrategia ideológica de legitimación de su derecho "natural" al ejercicio del poder. El cálculo que hizo el triunfo de occidente daba por naturalizada la asociación de la Democracia con la política concreta de los Estados. A partir de aquí, democracia y política quedaban re-absorbidas la una en la otra. Cualquier ataque a la democracia es, a partir de ese momento, un ataque a la idea misma de la política. Por eso, la caracterización por algunos del cambio cultural que se está operando como post-democrático, conlleva inevitablemente que podamos traducirlo como post-político, según la propuesta del filósofo serbio Slavoj Zizek (2009).
La política adolece de una contradicción interna, estructural -entre los intereses de lo Individual, y las exigencias de la gestión de lo Universal-, que siempre la hace inestable, mutable e incompleta en su objetivo de organizar y administrar lo social. El conflicto es inherente a lo político mismo (Freud incluía el gobernar, como uno de los tres oficios imposibles). Por eso La política se concreta en regímenes políticos, que intentan "defenderse" de ese conflicto estructural, creando diferentes modalidades de "solución". El compendio de estas soluciones -siempre fallidas- que hace Zizec, nos permite a nosotros elaborar este cuadro comparativo:


MODALIDAD DE DEFENSA FRENTE AL CONFLICTO POLÍTICO
DEFENSA
MODELO
META
RÉGIMEN POLÍTICO
Archi-política
Represión
Médico
Espacio social homogéneo y orgánicamente estructurado.
Fascismo.
Para-política
Deportivo
Competición entre partidos y/o actores autorizados.
Democracia burguesa.
Meta-política
Técnico-Científico
De la administración de los pueblos, a la administración de las cosas.
Marxismo
Ultra-política
Bélico
Militarización directa de la política.
Dictadura
Post-política
Exclusión
Empresarial
Negociación y Compromiso estratégico.
Tecnocracia

El triunfo del capitalismo de mercado consiste en que puede operar bajo cualquier régimen, en el interior de cualquiera de estas modalidades de defensa frente al conflicto político. En estos años de la crisis financiera, hemos visto cómo los gobiernos se han doblegado a las exigencias monetaristas de los Mercados financieros. Hemos visto cómo sus exigencias han derribado gobiernos. Hemos visto, con estupor, cómo Obama -la esperanza de Occidente- componía y recomponía su gobierno poniendo los zorros a cuidar de las gallinas. Hemos visto temblar a Sarkozy -el gran refundador del capitalismo-, cuando las agencias de calificación -las tres Parcas que dictan el destino, las  Moiras a las que incluso los dioses temían en la mitología griega-, amenazaban y bajaban la calificación de Francia. Y, en diciembre pasado, hemos visto el descaro con el que alguna de estas mismas tres, amenazaba a los estados del centro de Europa -Alemania incluida-, como aviso ante las resoluciones que pudiera tomar en la próxima cumbre de la UE. Amenaza cumplida en su mayor parte al comienzo de este año.
Estas realidades, que vienen anunciando el advenimiento del declive del capitalismo democrático, parecen haber tenido un punto de condensación y de visualización con la entrega del poder político en Grecia (Papademos) y en Italia (Monti), de la dirección del Banco Central Europeo (Draghi), y del gobierno económico de España (Luis de Guindos) a señalados tecnócratas de las poderosas entidades financieras Lehman Brothers y Goldman Sachs. De nada ha servido que el qurriqulums ruinosos de ambas desaconsejaran fiarse de directivos y ejecutivos que lo único que han hecho bien ha sido enriquecerse personalmente. 
Lo alarmante de las "soluciones" griega e italiana, ha sido la opción de la tecnocracia no electa -aunque impuesta políticamente-, frente a una solución de incremento y profundización de la democracia participativa. En el más viejo estilo de la Roma antigua, en la situación de emergencia, la sociedad cede el gobierno al ejercicio unipersonal en la figura del Dictator. Pero lejos de limitarse a los seis meses de entonces, hoy tiene vocación de perpetuarse, y parece el antecedente inmediato de la propuesta -ya formulada por La Trilateral, a principio de los años '60- que se apunta como modelo político para las sociedades de la meta-modernidad.
El triunfo de Papademos y de Monti parece garantizado. Son los hombres de los Mercados. Su solución -la que sea-, será La solución, solamente por el hecho de ser la suya. Y cuando devuelvan el poder político a los electores, la democracia ya sabrá que no volverá a ser la misma. Por lo menos, la que ella creía ser cuando se miraba al espejo de los valores que la fundaban. Cuando Papademos y Monti se retiren , dirán a sus sustitutos, políticos electos: "Bueno, ahí lo tenéis. Ahora ya sabéis cómo se hace". Y ellos sabrán entender esta indicación, y su generosa enseñanza.
Tal vez entonces, nos acordemos que hubo alguien que, desde fuera de Europa, y en su solitaria lucha contra el latrocinio de los Mercados, se hizo esta pregunta en voz alta. "Si Europa no se rige por el marco de la democracia, entonces ¿de qué se trata todo esto?" (O.R.Grímsson, Presidente de Islandia, octubre 2011)1.
Y, tal vez valiese la respuesta de Wolfgang Streeck (Instituto Max Planck, Colonia, Alemania), también en el mismo mes del mismo año. No duda Streeck que el capitalismo democrático volverá a encontrará la manera -siempre provisional- de  sortear el conflicto social. "Pero, esta vez" -después de agotada la solución de la inflación -años '70-, la de la deuda pública -años '80-, y la de la deuda privada -años '90 hasta 2008-, "según modalidades que deberían estar totalmente a favor de las clases pudientes, atrincheradas en una fortaleza políticamente inespugnable: la industria de las finanzas internacionales". Y concluye con una pregunta, de esas que afirman un vaticinio: "Después de todo ¿podemos descartar que éstas miren con confianza el desenlace del combate final que podrían decidir librar contra el poder político, antes de imponer su ley de una vez por todas?".
Solamente subrayar las últimas palabras "... imponer su ley de una vez por todas".


1. [Nota de febrero 2015] El mismo presidente Grimsson visita -en febrero de 2015- la España de los seis años de crisis, y habla de su camino solitario -y supuestamente imposible- hacia la recuperación. El colapso de su banca fue en 2008. Consecuencias: una pérdida del 8% de su riqueza en dos años, y un paro jamás conocido del 11,9%. En la actualidad la tasa de paro oscila entre el 3% y el 4% y el PIB previsto es del 3,3%. El presidente atribuye "en parte esa recuperación a haber desoído los consejos de los organismos internacionales, en particular la Comisión Europea, para que aplicara medidas de austeridad", y si "la UE se equivocó con su caso. “¿Por qué deberían tener razón en otros?”. En cuanto a la dirección política seguida "ha reclamado mantener los equilibrios entre “la democracia” y los “intereses económicos”", y "rechazado que la población deba sufrir con medidas de duros recortes presupuestarios", renegociaron "la deuda (el país rechazó en un referéndum pagar por los errores de sus bancos)", y devaluaron la moneda, manteniendo severos controles de capital que bloquean la libre circulación de fondos por una cuantía que equivale al 50% del PIB. (El País, 19/02/2015)